“UN ENFOQUE POSITIVO DE LA CONSTITUCIÓN DEL 91?”

REFLEXION SOBRE LA LECTURA DE CARLOS GAVIRIA

“UN ENFOQUE POSITIVO DE LA CONSTITUCIÓN DEL 91′

 

En este texto se tratan muchos temas vistos a lo largo del curso de Constitución Política, y pienso que es una manera muy acertada de cerrar un periodo bastante complicado, donde se trataron temas muy interesantes, que personalmente abrieron mi mente y me llevaron a entender un poco mas como es que es la “vuelta” en nuestro país.

Para empezar a hablar de la constitución nacional, hare referencia a un comentario que me hicieron en el blog en el post denominado “el poder publico en colombia”: “Lastimosamente la constitución política de Colombia es un libro muy bello pero lleno de utopías; no es cuestión de ahora la falta de ética y de justicia en nuestro sistema de gobierno, esa es una problemática que el país ha enfrentado desde siempre y que hoy por hoy es lo que se muestra en todas partes. La parapolítica, la narcoguerrilla, la farcpolitica y demás son lo que todos los días se muestran en los noticieros pero ¿es esa la verdad? ¿Que hay mas allá de lo que a diario nos muestran los medios de comunicación? ¿Cuantas mentiras e injusticias mas podrá soportar este país antes de caer definitivamente al abismo? ¿Basta con una reforma política? … algunas cosas nunca cambian.”

Tal vez el señor Carlos Gaviria tenga razón al decir que no podemos pedir que los resultados de la constitución del 91 se vean en tan solo 10 años, pero lo que si es cierto es que esa constitución no refleja lo que es la actualidad del país, si no que al contrario se creó fue pensando en el país que queremos ver, proyectándolo a una situación un poco diferente a la actual, o mas bien dando los lineamientos para llegar a conseguirla.

Y con la constitución de 1991 se viene una época regida por las leyes y las reformas, como lo leí en un articulo en el espectador : “Desde 1992 y hasta agosto de este año se han promulgado 1.243 leyes. Lo cual quiere decir que bajo la Carta del 91 se está expidiendo un promedio de 103,5 leyes al año. Sólo en lo corrido de 2008 han entrado en vigencia 62 nuevas leyes y el Gobierno ha dictado unos 3.290 decretos. ¿De qué ha servido tanta exuberancia normativa? ¿Habrá contribuido a construir una sociedad más amable, ordenada y justa?”

Y respondiendo a esta pregunta se puede dar un NO rotundo, y no es porque la realización de las leyes no sea buena, al contrario, pienso que regular las cosas es bueno, pero en nuestro país y en nuestra sociedad son pocos los colombianos los que conocen todas estas leyes, son pocos los colombianos los que realmente saben cuales son sus derechos y cuales son sus deberes, y esto se debe principalmente porque la educación en nuestro país es un poco mediocre en este campo, se promueve la enseñanza de la constitución pero para mi de una manera equivoca, ya que lo que se hace es inyectarle a las personas un sinfín de artículos, pero nunca se ponen a reflexionarlos a fondo y a encontrarles el verdadero significado.

En este orden de ideas llegamos al tema de la LIBERTAD, el cual también es abarcado en nuestra constitución nacional en el articulo 16 : ”Todas las personas tienen derecho al libre desarrollo de su personalidad, sin mas limitaciones que los derechos de los demás y el orden jurídico”, y es aquí donde el pensamiento de Jean-Jacques Rousseau tiene mucho sentido : “libertad no es sinónimo de ausencia de restricciones, es mejor el ejercicio de imponerse las propias reglas. Tampoco es escoger entre ser libre o estar sometido a la ley, entonces la ley existe para permitir la libertad. “las leyes no son otra cosa, que las condiciones de la asociación civil. El pueblo sometido a las leyes debe ser el autor de las mismas”

SUENA PARADÓJICO, PERO CUANDO se dice que en Colombia reina un estado de anomia, lo que esta aseveración registra no es la ausencia de normas legales —como podría sugerirlo la etimología griega del término—, sino todo lo contrario: un exceso de normas jurídicas. Un exceso que se traduce en vacío.

Una buena hipótesis explicativa de esta anomia por exceso de normas apunta a un fenómeno más profundo y de raíz sociocultural, a una distorsión ética de nuestra sociedad: la problemática relación entre el sujeto y la norma legal. Tal vez lo que falla, o es muy débil, es aquel vínculo que Rousseau describía como el lazo que une al corazón del hombre con la ley, y que constituye el soporte psicosocial de cualquier orden jurídico, especialmente el de las comunidades democráticas. Lo que está ausente o escasea es el valor ético de la ley en la conciencia ciudadana y de los gobernantes. De la norma legal sólo se aprecia su utilidad instrumental, cuando no su valor como arma arrojadiza. Ello se evidencia en la manía de cambiar leyes todos los días, como si una sociedad pudiera cambiar a diario sus reglas de juego.

Para terminar solo queda decir que nuestra sociedad es muy ignorante en temas de política y que si realmente pensamos en vivir en un país mejor, debemos comenzar por conocer y entender las leyes que tenemos, para así poder darnos cuenta de que derechos tenemos para exigirlos y no seguir siendo pisoteados por un gobierno y un presidente ATUTORITARIOS, si no que al contrario el pueblo se concientice que somos nosotros los que forjamos el camino de nuestra nación.

 

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